Descripción
El Palacio Borghese es uno de los grandes palacios de Roma, entre la Via di Ripetta y la Piazza Borghese, en el Campo de Marte. Los romanos lo llaman el «clavicémbalo» Borghese, porque visto desde arriba tiene forma de clavicémbalo. Hoy es un edificio privado, pero su patio merece un vistazo.
La obra comenzó en 1561 según un proyecto de Vignola, y pasó de mano en mano hasta que en 1586 lo compró el cardenal español Pedro de Deza Manuel. La mayor parte de los trabajos se hizo de 1590 a 1613, bajo el cardenal Camillo Borghese, futuro papa Pablo V.
El «teclado» es el lado corto que da al Tíber, una pequeña fachada de dos pisos con dos balconadas. Se consideraba una de las cuatro maravillas de Roma, junto con el «dado» de los Farnese, la escalera de los Caetani y el portón de los Carboniani.
La parte más bella es el patio, con un pórtico de doble orden sostenido por cien columnas de granito. Al fondo está el Baño de Venus, un ninfeo con estatuas, enredaderas y fuentes. El patio se debe a Martino Longhi el Viejo.
En la fachada mayor hay un portal con dos columnas dóricas que sostienen un balcón, y encima el gran escudo de la familia. Un segundo portal, parecido al primero pero sin escudo, se abre en el lado de la plaza.
Durante casi tres siglos el palacio guardó un tesoro. Los Borghese llenaron de obras maestras doce salas: obras de Rafael, de Caravaggio, de Tiziano y de Correggio. En 1891 la colección se trasladó a la Villa Borghese, donde forma la Galleria Borghese.
Otros arquitectos, como Flaminio Ponzio, Carlo Maderno y Carlo Rainaldi, añadieron sus partes, y después de 1670 el palacio recibió las últimas ampliaciones. El lado largo, con el portal y el gran escudo, es el que se ve al pasar por la Via di Ripetta y la Piazza Borghese.
Hoy el ala oeste alberga la embajada de España, y desde 1922 la planta noble es sede del Circolo della Caccia.
La obra comenzó en 1561 según un proyecto de Vignola, y pasó de mano en mano hasta que en 1586 lo compró el cardenal español Pedro de Deza Manuel. La mayor parte de los trabajos se hizo de 1590 a 1613, bajo el cardenal Camillo Borghese, futuro papa Pablo V.
El «teclado» es el lado corto que da al Tíber, una pequeña fachada de dos pisos con dos balconadas. Se consideraba una de las cuatro maravillas de Roma, junto con el «dado» de los Farnese, la escalera de los Caetani y el portón de los Carboniani.
La parte más bella es el patio, con un pórtico de doble orden sostenido por cien columnas de granito. Al fondo está el Baño de Venus, un ninfeo con estatuas, enredaderas y fuentes. El patio se debe a Martino Longhi el Viejo.
En la fachada mayor hay un portal con dos columnas dóricas que sostienen un balcón, y encima el gran escudo de la familia. Un segundo portal, parecido al primero pero sin escudo, se abre en el lado de la plaza.
Durante casi tres siglos el palacio guardó un tesoro. Los Borghese llenaron de obras maestras doce salas: obras de Rafael, de Caravaggio, de Tiziano y de Correggio. En 1891 la colección se trasladó a la Villa Borghese, donde forma la Galleria Borghese.
Otros arquitectos, como Flaminio Ponzio, Carlo Maderno y Carlo Rainaldi, añadieron sus partes, y después de 1670 el palacio recibió las últimas ampliaciones. El lado largo, con el portal y el gran escudo, es el que se ve al pasar por la Via di Ripetta y la Piazza Borghese.
Hoy el ala oeste alberga la embajada de España, y desde 1922 la planta noble es sede del Circolo della Caccia.